SEGUIDORES.

9 dic. 2011



Era una de esas noches de Navidad, fría y a la vez cálida. Las luces, recién puestas, rodeaban los árboles,otras, cubrían nuestras cabezas haciendo de techo entre balcón y balcón; iluminaban nuestras caras de forma diferente. La gente iba de aquí para allá, plagada de ilusión, hablando sobre regalos, sorpresas, cenas o viajes a la nieve.Nosotros, nos manteníamos ajenos a todo eso, rodeados de ello, pero sin tocarlo, sin mezclarnos.Sin ni siquiera percatarnos de que estaba allí. Él, engullía castañas, me acompañaba con un paso lento, tranquilo. No sabíamos hacia donde íbamos, así que, la prisa no era necesaria. De vez en cuando, nos regalábamos alguna mirada cómplice, o simplemente rozábamos sin querer nuestras manos, y entonces, saltaban chispas, era como si cada contacto, con cada uno de nuestros cinco sentidos, provocase una reacción en nosotros más fuerte que cualquier corriente eléctrica ; desde la nuca, recorriendo cada vértebra de nuestra columna . No  hablábamos, nos daba igual la época del año que fuese, las luces, las castañas, o la ciudad en la que nos encontrásemos.Éramos felices, estábamos donde teníamos que estar, solo nos teníamos el uno al otro y no queríamos tener nada más, nada más que poder perder.No nos preocupábamos por vivir deprisa , ni por consumirnos a cada segundo; no existía el tiempo ,no había principio ni final, sabíamos que era desde siempre y para siempre, en la vida, o en lo que pasase antes o después de ella.Lo nuestro, era algo más fuerte que eso, era diferente a todo lo que podamos comentar dando razones o exponiendo hechos, era algo que simplemente era así, estaba ahí, y no iba a cambiar nunca. El silencio; ésa fue nuestra alegría. Un silencio prolongado,generoso, íntimo ,de los que permiten ser recordados con el paso de los años.Un silencio irrepetible,ruidoso al fin y al cabo.

1 dic. 2011

El bolígrafo de color verde.

¿Conocen este chiste?Dos señoras de edad están en un hotel de alta montaña y dice una:
-Vaya, aquí la comida es realmente asquerosa.
Y contesta la otra:
-Si, y las raciones son tan pequeñas...

Pues, básicamente, así es como me parece la vida: llena de soledad, miseria, sufrimiento, tristeza, y, sin embargo, se acaba demasiado deprisa.



Una vida -cualquiera- se resume en una serie de acontecimientos especiales, de puntos y aparte.Puntos que, por más tiempo que transcurra, permanecen intactos en la memoria, remanentes hasta el mismo día que nos alcanza la muerte.
Si deseamos que aparezcan, basta con pararse a pensar en todo lo que uno ha hecho durante su vida ( o en lo que no ha hecho) y la sucesión de esas imágenes difusas en la mente, son el unir de los puntos de nuestra existencia.
No suelen ser hechos trascendentes, sino simples momentos tan insignificantes para cualquier otra persona como especiales para uno mismo: el primer " te quiero " , la muerte de un familiar o la muerte de un ser querido, la frontera que traza el primer "usted" , el temblor de piernas incontrolable tras un accidente, las noches pasadas en un hospital prometiendo cosas a un dios que después olvidas, el primer beso en los labios o el primer beso en la boca - nunca es lo mismo - , la peor discusión con tu mejor amigo, ver tempranear al sol, la cicatriz más grande del cuerpo,el brotar de una vida, las noches en casa de los abuelos, descubrir que una pesadilla ha sido una pesadilla o la primera vez que comprendes que siempre que alguien quiere comprar hay alguien que, al final, vende.

8 nov. 2011

El suelo se hundía bajo mis pies, yo pisaba fuerte, decidida, con una de esas sonrisas que grita " No podréis conmigo " . Y lo sabía, en ese momento sabía que no podrían. Decidí que iba a dejar de existir la gravedad para mi, que me olvidaría de cada una de las leyes existentes.La sociedad desaparecería, empezarían a existir personas, personas individuales, especiales, únicas, hechas a medida. Adiós a las modas, las envidias, los falsos amigos, los intereses, los egocentrismos. Me aferré a la pasión que me regalabas y a la ilusión de cada nuevo día, me convencí de que las cosas no tenían por qué salir mal. Me mentalicé de que no toda mi vida tenía porqué ser divertida, pero que eso no la hacía menos fabulosa. Que llorar es bueno, que la tristeza es algo que toda persona con corazón siente en ciertos momentos, y que olvidar es imposible pero que no tiene nada de malo tener recuerdos de todo tipo. 


Aprendí a querer, a quererte, a quererme. Me di cuenta de que todo tiene un final, pero que eso no es triste, porque conlleva nuevos principios. Que echar de menos significa querer, y que eso nunca será malo. Que es importante valorar cada detalle cuando está ahí y no cuando desaparece. Que el camino más fácil no es siempre el correcto, pero que a veces sí lo es. Que es importante saber lo que queremos, tener las cosas claras, y ponernos en marcha para lograr todo aquello que nos propongamos.
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