SEGUIDORES.

25 sept. 2011

Vivir sin amor, es morir sin dolor ni placer.



Quiéreme, choquémonos como por arte mágico en el Bukowski un miércoles cualquiera.Pidámonos disculpas, intentemos tirar el muro gélido diciéndonos las cuatro cosas típicas. Invitémonos a bebidas alcohólicas.Escúchame decir cosas estúpidas y ríete.Sorpréndete valorándome como a una oferta sólida.Y a partir de ahí, quiéreme. Acompáñame a mi triste habitáculo.Relajémonos y pongamos música.De pronto, abalancémonos como bestias indómitas.Mordámonos, toquémonos, gritémonos.Permitámonos que todo sea válido.Y sin parar hagámoslo. Hagámoslo hasta quedar afónicos, hasta quedar escuálidos.Y al otro día, quiéreme.Unamos nuestro caminar errático ,descubramos restaurantes asiáticos, compartamos películas.Comprémonos un piso. Hipotequémonos.Llénemoslo con electrodomésticos y regalémosle nueve horas periódicas a trabajos insípidos que permitan llenar el frigorífico.Y mientras todo ocurra, solo quiéreme.Continúa queriéndome mientras pasan las décadas dejando que nos arrojen al hospital geriátrico.Inválidos, mirándonos sin más fuerza ni diálogo que el eco de nuestras vacías cáscaras.Quiéreme para que pueda decirte cuando vea la sombra de mi lápida: “Ojalá, ojalá como dijo aquel filósofo, el tiempo sea cíclico y volvamos reencarnándonos en dos vidas idénticas y cuando en el umbral redescubierto de una noche de miércoles pretérita tras chocarme contigo, girándote, me digas: uy, perdóname,ruego que permita al Dios auténtico que recuerde el futuro de este cántico, y anticipándolo, pueda mirarte directo a los ojos y conociéndolo muy bien, sabiendo el de venir de futuras esdrújulas, destrozando de un pisotón mi brújula te diga: Solo quiéreme”. 


Quedan a mis espaldas, creo, tus jadeos en mi cuello.Te miro y cierro: los ojos, la boca, los miedos, los huesos.Vámonos, vamonos a pintar la ciudad de rojo, regalar sonrojos, quitar el cerrojo a esta puta prisión.Vámonos, al ascensor parado, al vagón de metro,al mejor momento que encuentre el amor.Joder, y eso que aún no te conozco.


Tristeza otra vez más.

No podía negarlo, no quería afirmarlo, era incapaz de aceptarlo. Me llamé cobarde otra vez, no tenía valor ni para mirarme al espejo. "Esto no está pasando" me dije en voz alta, jamás había escuchado mi voz en un tono tan frío, tan vacío. Mi cabeza rechazó esa idea, era imposible suprimir un hecho de mi vida simplemente pronunciando una frase. Cerré los ojos, no quería llorar, no podía permitirme llorar.Las lágrimas se iban acumulando en mis pestañas y aunque mis párpados cada vez se cerraban con más fuerza me dí cuenta de que era inevitable. Grité, sabía que nadie me iba a oír,o por lo menos, que nadie me iba a escuchar. En ese momento más que nunca necesité sus manos, una voz que me dijese que éste no era el final. Pero no estaba allí, nunca lo estuvo. Pronuncié su nombre, cada letra se clavó en mi cabeza, y me convencí a mi misma de que esta iba a ser la última vez.

6 sept. 2011

El mejor de los pecados; el haberte conocido.


Supongo que a veces hacer las cosas mal no está de más. No podemos ser perfectos, no debemos serlo.En ciertos momentos hacer algo mal puede traerte algo bueno sin que te des cuenta, puede tener también malas consecuencias pero al fin y al cabo ¿ Qué más da ? 

Equivocate si es necesario, haz lo que no deberías si te apetece, por muy mal visto que esté.

3 sept. 2011

Araceli.





Es mi compañera de buenos y malos momentos, la que aguanta hasta la última de mis manías y que además las conoce todas. Con nuestros más y nuestros menos, y aunque nuestros ojos se distancian por 30 cm de altura, ella a su manera y yo a la mía nos entendemos, nos miramos y sabemos lo que la otra quiere decirnos, no nos hacen falta muchas palabras para comprendernos y no es necesario abrir la boca para conocer el estado de ánimo de la otra, nos basta con cogernos la mano para consolarnos, para poder sentirnos seguras. Qué se podría decir de alguien que busca siempre el lado bueno de la gente, que involuntariamente ignora los defectos, que saca la sonrisa en sus peores momentos para no preocuparte.Ella no es una más, no es sólo una amiga de fiestas ni una compañera de clase, y aunque sean " sólo " cuatro años me atrevo a decir que la conozco de toda la vida, me sobra con mirarla para saber en qué está pensando.Es de esas pocas personas a las que cuando tienes un nudo en el estómago basta con mirarlas para sentirse mejor, porque sabes que tiene una solución, y que si no la tiene, te ayudará a encontrarla.Es de las que puedes llamar igual a las dos de la tarde que de la mañana y sabes que estarán disponibles para ti.Supongo que es de esas personas que cuando te faltan se hace muy evidente y te cuesta un poquito más respirar.Sé que va a recurrir a mi cuando tenga problemas , sé que confía en mi por experiencia y tengo claro que a mi me ocurre igual con ella,cuando me sucede algo me falta tiempo para agarrar el teléfono y buscar su número . Es de la clase de gente, por la cual sería capaz de revolver mar y tierra, por la que me daría igual renunciar a algo si eso fuese importante para ella, por la que daría todo porque sé que sin ella todo cambiaría de color. Con ella comparto ilusiones, problemas,sueños futuros, bromas sólo nuestras, fiestas,comparto cada día desde el principio hasta el final.Confío en que aunque el roce hace el cariño, este año nada va a cambiar.Aunque yo sea la grande a veces me comporto como una niña pequeña y ella es la que me pone los pies en el suelo. Es la que cuando a los demás se les cruzan los cables, busca la causa racional, la solución que pueda favorecer a todos. Es verdad que a veces es despistada, que muchas veces pone nerviosa, y que se le escapa la risa en los momentos serios, pero no cambiaría nada de eso, porque muchas de esas cosas son las que me sacan la sonrisa aunque intente contenerla. Por poco que mida no es pequeña, y te aseguro que con ver sus ojos puedes saber como es.Por muchas discusiones que hallamos podido tener este año, somos más fuertes que eso, es como con la familia, sabes que aunque halla algún enfado las cosas se arreglarán antes o después, porque es más fuerte lo que nos une que lo que nos separa. Doy por hecho que ella opina igual sobre todo esto y espero y confío en poder decir esto sobre ella durante muchos cumpleaños años más. No hay más que decir, todo se resume en que es la definición exacta de amiga, es la que no me pone "peros" y la que intenta comprender hasta la última de mis irracionalidades.Sólo sé decir que la quiero más de lo que ella seguramente se imagine y que espero poder seguir caminando a su lado porque todo es mucho más fácil cuando alguien así está tan cerca tuyo.

2 sept. 2011


No saber adonde ir, a qué aferrar tu esperanza. Cómo reaccionar cuando encuentras cosas que no querías buscar, dónde poner tus pies si el suelo que pisas se derrumba. Miradas caídas, manos temblorosas, ojeras.Sentarse en el cemento frío de cualquier calle, dejar de caminar hacia ninguna parte, miedo corriendo por tus venas. La gente te mira, cuchichea, se aparta al pasar por tu lado, yo sólo era un corazón roto. Levantaba la vista de vez en cuando, intentando encontrar una mirada sincera, alguien capaz de fijarse en mis ojos, de llegar a mi alma a través de ellos. Qué tontería ¿no? ese alguien no existe, por lo menos no existía para mi.Me prometí no volver a levantar la vista más.Necesité gritar, lo hice, mi voz se hizo fuerte en un eco inmenso, en ese momento me di cuenta de que la calle estaba vacía, oscura, estaba libre de miradas acusadoras, nadie me juzgaba ahora, sólo el frío me acompañaba endureciendo mi piel pero no mi corazón, adentrándose hasta penetrar en mis huesos. Estaba sola otra vez, me sentía abandonada como de costumbre.Volvió esa sensación de nuevo.Te sentí cerca aunque allí sólo existía yo, sólo entonces levanté la mirada incumpliendo otra promesa más y le dije a nadie " haz conmigo lo que quieras, pero no me pidas que me levante".

1 sept. 2011

Estaba sola en medio de un montón de gente. Oía todo pero sin embargo no escuchaba nada; sólo un murmullo fuerte, me taladraba la cabeza, risas y gritos mezclados. Agitación. Sentía como miles de hombros me empujaban hacia todos lados. Mi cabeza se centraba en mantener el equilibrio, mis ojos preferían estar cerrados porque por mucho que mirase no podía ver nada.Abrí los ojos, estaba allí, tumbada sobre mi cama, con esa orquesta en lo mas profundo de mi cabeza. El corazón en la garganta, los ojos empañados, los pulmones en pleno funcionamiento. Esa sensación otra vez. Sin explicación , sin porqués.O puede que sí. Quizá sea porque desde que no estás aquí ya no hay motivos para nada, quizá por el mucho tiempo que hace que no contesto al teléfono por miedo a que no seas tú. Puede que sea por la lluvia que golpea mi ventana constantemente, por ese olor a humedad que me impide respirar. Es posible que se deba a que mi cabeza no para de repetir una y otra vez los fallos que cometí, lo mal que me comporté, el daño que pude hacer siendo consciente de ello. Será porque mi conciencia está gritando, porque mi corazón se siente vacío desde hace tiempo, porque pienso constantemente en cada sentimiento que me oprime y con todos a la vez. Porque no quiero levantarme  por si vuelvo a fallar.